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Ecocan Jardinería

Mimamos tu Jardín y Huerto Urbano

Qué he de tener en cuenta a la hora de montar mi propio Huerto urbano

¿Dónde lo pongo?

El primer paso es escoger la situación. Hay dos factores fundamentales que deberemos tener en cuenta: la luz del Sol y el acceso al agua.

Cuanta más luz directa tenga nuestro balcón o terraza, más energía podrán utilizar las plantas para crecer y más posibilidades tendrá nuestro huerto urbano de producir mucha cosecha.

No existe un límite claro a partir del cual no valga la pena hacer un huerto pero podemos afirmar que huertos con 6 horas de luz directa durante el mes de Junio tienen un resultado muy aceptable.

¿Cómo lo regaré?

Regar el huerto es la tarea que ocupa más tiempo. En pleno verano el huerto puede necesitar un riego casi a diario. Para mucha gente que no dispone de tiempo o que quiere marchar unos días en verano es ideal disponer de un riego automático a partir de un grifo o de un depósito.

El riego también se puede efectuar manualmente o a partir de pequeños depósitos pero siempre es útil tener un acceso fácil al agua para llenar la regadora. También se puede contemplar la posibilidad de recuperar aguas de lluvia.

¿Qué recipiente de cultivo voy a utilizar?

Podemos usar recipientes construidos con materiales reciclados, mesas de cultivo o cualquier tipo de jardineras.

En general, un contenedor para un huerto en el balcón debe cumplir las siguientes características:

· Ligero para facilitar el transporte al balcón y que no sobrecargue en exceso la estructura del edificio.

· Con un buen drenaje.

· Cuanto más volumen de tierra, mejor. Al contrario de lo que se piensa a menudo, lo más importante del contenedor no es la profundidad, 10cm pueden bastar si hay un volumen suficiente.

· Que aproveche al máximo la luz del sol. No son recomendables las jardineras de varios pisos en las cuales los pisos inferiores padecen la sombra del piso superior. Este piso inferior es completamente inútil para el cultivo de hortalizas. Tampoco sirve para hacer plantel.

· Que facilite el manejo, por ejemplo, las mesas de cultivo facilitan el acceso a personas mayores y permiten la limpieza fácil del balcón.

¿Qué tierra le pongo?

La elección del sustrato de cultivo es un factor fundamental para el éxito del huerto en el balcón.

En los centros de jardinería se venden sustratos con el nombre genérico de sustrato estándar, tierra vegetal abonada o sustrato universal. Son mezclas de diferentes componentes pero tienen el inconveniente de que a menudo las etiquetas no muestran todos los ingredientes ni las riquezas en nutrientes.

¿Cómo se cultiva?

Cultivar en un recipiente pequeño no es lo mismo que hacer un huerto en tierra. Se deben cuidar con mucha atención los aspectos comentados y no todas la hortalizas son igual de fàciles de cultivar.

 

LA LUZ Y LA FOTOSÍNTESIS: 

Los vegetales absorben nutrientes y agua a través de las raíces. Estos elementos se transportan a las partes verdes de la planta, las hojas, en las cuales se añade el CO2 (anhídrido carbónico) y se fabrica materia orgánica.

Este proceso de fabricación de materia orgánica es conocido como la fotosíntesis:

AGUA+CO2=MATERIA ORGANICA+OXIGENO

Para realizar esta reacción se necesita energía que la planta utiliza de la luz del Sol. De aquí el nombre de fotosíntesis (foto, del griego phos, que significa luz).

Durante el proceso de fotosíntesis se produce oxígeno que la planta libera a la atmósfera.

La energía del Sol

El Sol emite radiaciones electromagnéticas de diferente energía y longitud de onda, desde los rayos X i los Ultraviolados (UVA) hasta las ondas infrarrojas y las ondas de radio, pasando por la luz visible. Algunas radiaciones, como los rayos UVA, tienen mucha energía y son nocivos para los seres vivos. La capa de ozono de la atmósfera evita que estas radiaciones lleguen a la Tierra.

De toda la energía radiante del Sol, la planta solo aprovecha la luz visible (radiación lumínica o luz), del rojo al violeta. Solo el 40% de la radiación solar es aprovechable por las plantas.

La planta contiene diferentes pigmentos que absorben la luz. El más común es la clorofila. La clorofila es de color verde. Esto es por el hecho que la absorción de luz verde es menos intensa i, por tanto, nuestros ojos perciben la radiación verde reflejada por las hojas. Pero no toda la energía de la luz es aprovechada por la planta. En general, solo del orden de un 18% puede ser aprovechada para realizar fotosíntesis. Se trata, desde este punto de vista, de un proceso poco eficiente.

La luz y las estaciones del año

La radiación del Sol que llega a nuestro huerto varía según la época del año por dos razones: la duración del día y la altura del Sol.

El solsticio de verano, el 21 de Junio, es el momento en que la duración del día es mayor, unas 15 horas a 40º de latitud. A partir de entonces las horas de sol van disminuyendo hasta llegar al solsticio de invierno, el 21 de Diciembre, en el cual la duración del día es de unas 9 horas.

Entre estos dos solsticios están los equinoccios de otoño y de primavera, en los cuales la duración de día y de la noche son iguales (12h).

Otro factor es la altura del Sol. En verano el Sol tiene una trayectoria más alta en el cielo y la radiación solar incide con mayor intensidad. Las diferencias de duración del día entre las diferentes estaciones son menores en los países tropicales y mayores en los países fríos.

Plantas de Sol y de sombra:

Existen plantas adaptadas a vivir en ambientes de poca luz. Son las plantas de sombra. Estos vegetales a menudo tienen hojas grandes y delgadas, con más pigmentos (color verde intenso) para aprovechar al máximo la poca luz del ambiente. Una planta de sombra se adapta mal al exceso de luz pues le produce daños en las hojas (solarización) y puede llegar a producir necrosis.

Las plantas de Sol están adaptadas a crecer a pleno Sol sin sufrir daños. Si crece en un ambiente sombrío se adapta transformando sus hojas más grandes y verdes pero su crecimiento siempre será menor que en un ambiente soleado. Este menor crecimiento se traduce en la falta de frutos o en un ciclo más corto.

La mayoría de hortalizas son plantas de Sol y no se adaptan bien a la sombra. Por ejemplo, la lechuga, si crece a la sombra, es más pequeña y espiga prematuramente. El tomate y el calabacín hacen muchas hojas grandes y verdes pero no dan fruto.

Hay pocas hortalizas que puedan adaptarse a la sombra, por ejemplo, la fresa y la borraja.

Existe un tipo de planta, de origen tropical, conocidas como plantas C4, que están adaptadas a condiciones de elevada temperatura e insolación. Dentro de las hortalizas encontramos al maíz, que es una planta de verano, con una capacidad de crecimiento muy elevada si tiene temperaturas elevadas.

En conclusión podemos decir que el huerto necesita luz para crecer pues es la fuente de energía que utilizan los vegetales para crecer. Cuanto más luz tengamos, más posibilidades de producción.

Debemos utilizar el espacio de balcón o terraza que reciba más horas de luz, con orientación al Sur si es posible. Los contenedores de cultivo ecológico deben estar bien orientados al Sol y no hacerse sombra entre ellos.

Es difícil determinar si un balcón tiene suficiente luz para producir hortalizas. La mejor solución para contestar a esta pregunta es hacer la prueba de cultivar en un contenedor pequeño antes de intentar instalar una mesa de cultivo grande.

Nuestra experiencia nos dice que el huerto urbano con poco Sol es un huerto con poco rendimiento. Aún así conocemos huertos que tienen 6 horas de luz directa en el solsticio de verano y funcionan muy bien. Las paredes de color blanco reflejan la luz y pueden ser una pequeña ayuda para los balcones o terrazas sombríos.

Luz artificial:

A menudo los aspirantes a horticultores urbanos se plantean la utilización de luz artificial para solventar el problema del balcón excesivamente sombrío.

Esta posibilidad es factible pero, desde el punto de vista ecológico, insostenible. Como ya se ha comentado, el aprovechamiento de la energía de la luz por parte de la planta no supera el 18%. Además debemos sumar los costes de producción y ecológicos de la energía eléctrica, a menudo producida a partir de combustibles fósiles, con rendimientos que no sobrepasan el 50% y con emisiones contaminantes.

EL RIEGO

Dosis de Riego: 

La primera pregunta es la cantidad de agua que necesita nuestro huerto. Es lo que llamamos dosis de riego, que depende del agua que sale por la regadora (caudal) y del tiempo que dura el riego.

Si regamos con poca agua deberemos repetir el riego más a menudo si queremos que las plantas no padezcan de sed (estrés hídrico. si regamos en demasía, el exceso de agua saldrá por el drenaje y lavará los nutrientes del sustrato).

Por lo tanto, es aconsejable regar hasta que el agua empiece a salir por el drenaje del Huerto Urbano. En el momento que sale un poco de agua significa que ya hemos regado demasiado tiempo.

A veces, si el sustrato está muy seco, el agua de riego circula por pequeñas grietas que se forman en la tierra y sale por el drenaje pero no la humedece. Debemos comprobar que la humedad es suficiente haciendo un pequeño agujero en el sustrato.

Frecuencia

La segunda cuestión importante es cada cuanto tiempo vamos a repetir el riego, o sea, cuál es la frecuencia de riego. Dependerá de la rapidez con la que el huerto pierde el agua por evaporación y por transpiración (evapotranspiración).

La frecuencia de riego es difícil de determinar ya que depende de muchos factores que son muy variables:

Época del año: en verano la evaporación es muy intensa mientras que en invierno es posible que no sea necesario regar durante varias semanas.
Climatología: si está nublado habrá menos evaporación, si hace viento el huerto se secará más rápidamente.
Plantas: si tenemos el huerto lleno de vegetales habrá más transpiración.
El sustrato: algunos sustratos tienen más capacidad de almacenar agua que otros y tardaran más tiempo en secarse.
El sistema de riego: un buen riego manual o con manguera aguantará más la humedad que el riego por goteo.

Deberemos observar a menudo el huerto y estar atentos a las condiciones meteorológicas.

Durante el verano deberemos regar el huerto a diario. Si el riego es manual podemos aguantar dos días pero si el riego es por goteo deberemos regar de dos a tres veces al

El riego manual

El riego manual, mediante una regadora o una manguera es el mejor si aprendemos a hacerlo bien. Debemos regar de manera que no salga agua por el drenaje y no lavemos los nutrientes del sustrato. Utilizaremos una regadora o una lanza de rociar que nos permita regar con gotas finas para no dañar la planta.

Con el riego manual la frecuencia de riego es menor, del orden de 2-3 días en verano.

El riego automático: el gotero

El riego automático se compone de goteros. Como su nombre indica, los goteros son dispositivos que emiten el agua gota a gota. Necesitan poca presión, de 0.5 a 1 atmósfera, una cuarta parte de la presión normal de un grifo. Para disminuir la presión podemos cerrar un poco el grifo o instalar un regulador de presión.

Hay muchos tipos de goteros: integrados o pinchados en la tubería, algunos se pueden desmontar y limpiar. Emiten un caudal de 2 a 8 litros hora.

El riego por goteo suele ser breve, de 1 a 3 minutos, y frecuente, hasta 3 veces al día en pleno verano. De esta forma se consigue que la humedad se expanda horizontalmente.

Los programadores de grifo

Son unos dispositivos que se conectan al grifo y permiten abrirlo o cerrarlo según nos convenga. Este dispositivo nos permite automatizar el riego y no tener que preocuparnos del riego cada día. Habitualmente suelen funcionar con pilas. Aún si instalamos un programador debemos estar pendientes del tiempo y de la humedad del sustrato para ir modificando el programa según convenga.

El programador debe permitir, como mínimo, 2 riegos diarios en periodos de 1 minuto.

Hay programadores que tienen dos salidas y permiten regar dos tipos de plantas diferentes, por ejemplo, un Huerto Urbano y un césped. Normalmente una sola salida nos permitirá regar el Horturbá y las macetas de nuestra terraza.

El riego por depósito

El riego des de un grifo es la mejor opción para automatizar esta operación pero en algunos balcones puede no ser posible instalar un grifo. En este caso se puede montar un riego desde pequeños depósitos que garantizan el agua durante 1 o 2 semanas en verano.

El problema de los depósitos es que deberemos prever como llenarlos y puede ser una operación complicada si se colocan a una cierta altura.

También existe la posibilidad de regar con pequeñas bombas desde depósitos a nivel del suelo. Estos tipos de instalaciones son más complicadas.

CONTROLAR EL ABONADO:

 

Los nutrientes minerales

Las plantas se alimentan de nutrientes minerales que hay en el sustrato y que extraen a través de las raíces. Para que estos nutrientes puedan ser absorbidos por la planta deben estarsolubilizados en el agua del sustrato. Las plantas solo pueden absorber nutrientes que están disueltos en el agua.

La mineralización de la materia orgánica

Los microorganismos descomponen la materia orgánica que usamos como abono. Estos microorganismos son fundamentalmente bacterias y hongos que consiguen energía para vivir. En la medida que la materia orgánica es descompuesta, los minerales que la formaban son liberados y pasan a ser minerales solubles que pueden utilizar las plantas. Este proceso se conoce como mineralización de la materia orgánica.

La materia orgánica que utilizamos como abono dispone de una cantidad importante de nutrientes mineralizados y la planta los tiene a su disposición. Si utilizamos abonos líquidos, suelen tener mayor cantidad de minerales solubles pero su efecto es más a corto plazo.

La mineralización de la materia orgánica es progresiva. Los primeros 2 -3 meses se mineraliza la que es más fácilmente descomponible. El resto puede tardar meses o incluso años. En épocas de mayor temperatura, la mineralización es mayor. Si removemos el sustrato también aceleramos la descomposición y, por lo tanto, la mineralización.

El control del abonado

Ya que la aportación de nutrientes de la materia orgánica es progresiva, es interesante controlar el nivel de abonado del huerto para saber cuando es necesario añadir más abono. Hay tres maneras complementarias de realizar dicho control:

Calendario: tener una libreta donde apuntar cuándo realizamos el último abono y el tipo de compost o abono que utilizamos puede ser de mucha ayuda.

Observación de la planta: las hojas de color amarillo (clorosis), los márgenes de las hojas de color violáceo o las puntas de las hojas quemadas pueden ser síntoma de falta de algún nutriente.

Buscar el equilibrio

La fertilización de las plantas es mucho más compleja que añadir abono cuando le falta a la planta. A parte del pH, hay muchos factores que pueden influenciar en la absorción de nutrientes:

- Un exceso de abono puede ser tanto o más perjudicial que un nivel bajo. La presencia de algunos elementos en exceso puede perjudicar la absorción de otros elementos. 
- La falta de oxígeno en las raíces, debido a un sustrato poco poroso o a un exceso de riego, provoca que las raíces no puedan realizar correctamente su función de absorber nutrientes. 
- Un buen nivel de microorganismos ayudará a que los procesos de mineralización y absorción sean mejores. En cierta manera, los microorganismos del suelo o del sustrato son para las plantas como para los humanos los microorganismos de nuestro sistema digestivo. Sin ellos no es posible la nutrición.

En conclusión se trata de buscar un equilibrio entre un correcto abonado, un buen sustrato y un manejo correcto del huerto. Debemos pensar en el sustrato como en un buen vino, el cual debemos cuidar para que madure y mejore con el paso de los años.

EL SUSTRATO

 

¿Qué es el sustrato?

El término sustrato se refiere al material que utilizamos para llenar el recipiente de cultivo y que, en cierto modo, es el sustituto de la tierra. Es pues el medio donde van a crecer las raíces, y de donde estas van extraer todos los nutrientes necesarios para repartir entre todas las partes de la planta durante su crecimiento. La elección de un buen sustrato es el factor más importante para el éxito de un huerto urbano.

Una de las primeras tentaciones que tiene el aficionado a la agricultura en recipientes es intentar usar la misma tierra del agricultor para llenar sus jardineras y producir hortalizas. Debido a las condiciones particulares del cultivo en recipientes, especialmente el poco volumen disponible, es preferible usar sustratos especiales que tienen más porosidad y permiten un mejor desarrollo de las raíces en volúmenes limitados.

La elección más importante

Cualquier sustrato no sirve para nuestro huerto. Hacer crecer una lechuga a partir de una semilla u obtener una buena cosecha de tomates o pepinos, por poner un ejemplo, requiere un buen sustrato con un contenido adecuado de nutrientes y con muy buena estructura.

Algunos sustratos de baja calidad pasan desapercibidos cuando cuando los usamos para mantener una planta de flor, ya que la principal pretensión es la supervivencia y la floración de la planta. En el caso de las hortalizas el mismo sustrato puede dar resultados nefastos y/o poca cosecha.

Características de un buen sustrato

Un buen sustrato debe tener las siguientes características:

- Ligero, permitiendo disminuir el peso del huerto y facilita su transporte y el de los recipientes.

- Gran cantidad de poros (espacios libres), lo cual permite a las raíces desarrollarse fácilmente a la vez que permite la circulación del agua.

- Tener un buen almacén de nutrientes, la mayoría de sustratos aportan pocos nutrientes a la plantas, por lo que será necesario mezclar el sustrato con un abono orgánico.

- Una buena estabilidad, que mantenga sus propiedades durante varios meses.

Los sustratos que reúnen la mayor parte de estas características son los sustratos orgánicos o tierras vegetales.

Materiales usados como sustratos

La fibra de coco, también llamada « turba » de coco es un muy buen sustrato. Este sustrato proviene de las partes vegetales del coco desechadas durante el proceso de obtención del coco. Se presenta en forma de pastillas de diversos pesos, que una vez sumergidas en agua se expanden dando lugar a un sustrato suelto.

Un material muy habitual en la elaboración de sustratos son las turbas. El inconveniente principal es que su extracción  destruye los ecosistemas llamados turberas del norte de Europa.

Otros materiales usados como sustratos son la perlita y la vermiculita. Estos son arcillas que se han elevado a alta temperatura, dándoles así una estructura particular. Pueden ser interesantes si se mezclan con otros materiales.

 El compost de jardín, puede también resultar interesante si se lo produce uno mismo, pero de la misma manera que la perlita o la vermiculita, su uso tendría que rescindirse como mezcla únicamente, pues puede resultar o demasiado poco poroso y tiene poca estabilidad.

¿Qué sustrato comprar?

Es probable que no consigamos encontrar materias primas para fabricar nuestras propias mezclas para sustratos y tengamos que conformarnos con comprar sustratos preparados. Algunos consejos prácticos para comprar correctamente:

- Evitemos sustratos sospechosamente baratos o que no tengan la composición y características detalladas en el envase.
- Devolvamos sustratos con olores desagradables, significa que hay materia orgánica fresca no descompuesta y es un signo de mala calidad.
- El tacto del sustrato debe ser esponjoso, lo cual significa que tiene una buena estructura y un elevado contenido de aire.
- Si el sustrato incluye abono deberíamos saber qué tipo de abono y en qué cantidad. En general los sustratos suelen tener pocos nutrientes para el cultivo de hortalizas de ciclo largo y deberemos añadir compost.

 

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Comentarios

By CARMEN MORILLO ... (no verificado) on

Encantada por tanta información, y felicitarles por tal

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